Antología
Es casi mediados de año, el mejor año de mi vida, y siento que vale la pena hacer un pequeño resumen de lo que ha sido mi vida. Hace 5 meses viajé desde el país que pensé que sería mi eterna prisión a la tierra de las oportunidades donde todo puede ocurrir. Una tierra relacionada con las expectativas que uno se hace desde la adolescencia, quizás debido a las películas, quizás debido a lo difícil que llegar hasta acá, quizás porque el mundo nos dice que es lo correcto. Hace 5 meses cambié el verano al que siempre estuve acostumbrado por un invierno lleno de nieve, tormentas y sorpresas. Por primera vez en mi vida viví fuera de casa, sin ataduras, sin otra regla más que levantarse media hora antes de la clase, tuve la liberad de comer en una cafetería, que si bien no ofrecía comida como la de casa, ofrecía "novedad".
En cierto punto se siente raro haber dejado toda una vida atrás para crear una nueva, una vida sin raíces. No me refiero a que haya perdido mi identidad ni nada, sino que me refiero a la habilidad de olvidar menos y conocer/disfrutar más. Quizás para tener esta habilidad tienes que ser alguien como yo; sociable, pelear mucho con tus padres e ir en una carrera donde luego del 2do año te cansas de la mitad de las personas debido a todos los chismes de los cuales muchas veces no puedes evitar ser parte. Quien sabe. Quizás también es parte de ser gay.
De todas mis aventuras en esta tierra de las oportunidades mi favorita es y siempre será Nueva York. Simplemente es la ciudad donde puedes encontrar romance, aventura y fama. El puente de Brooklyn, el Central Park, el Times Square, el Empire State, entre otros son más que meros símbolos de lo que es la ciudad, son como esos "pins" que uno pone en un mapa mental y luego decimo: estuve ahí y fue uno de los mejores días de mi vida. Sin embargo, hay otras aventuras que vale la pena mencionar para jamás olvidar como mi primera vez en un stripper club - donde hablé con el strip dancer que era profesor de secundaria de día -, mi primera vez en un motel, aquella noche que nos despedíamos de Dessislava frente a la fogata y Alex, Kristoffer, Oliver, Wendell y yo nos desnudamos solo para tomarnos fotografías saltando en el fuego, aquella noche que me hice pasar por brasilero porque no tenía deseos que hablar en español la misma noche que lanzamos cebolla con agua desde mi terraza a la gente en los bares, vaya que noches.
Aunque hay algo que aprendí acá que jamás, nadie debería olvidar. Podemos correr, ir donde nosotros queramos, pero un lugar solo es tan bueno como la gente que conocemos allí. Y demonios que lo que que comprobado, Hannah, Dessi, Alex, Olly, Camille, Snezana - cuyo nombre me tomó un mes pronunciar bien -, Pau, Pedro, Tetsushi, Ben, Emily, Kirsten, Ross, Remi y Kelsey son algunas de las personas más impresionantes que he conocido en este lugar, he ahí por qué estoy tan seguro que el 2011 ha sido hasta ahora el año más feliz de mi vida.
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